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Derecho a guardar silencio

Un día Susana y yo dejamos de hablarnos.

Quiero decir con esto –supongo que ya me habrán entendido, pero yo se lo explico con gusto- que  llegó un día en que Susana y yo nos limitamos a intercambiar entre nosotros mensajes emocionalmente asépticos, tales como “¿Me pasas la margarina?” o “mientras esa zorra siliconada presente los informativos te agradecería que nos pusiéramos al día de la actualidad a través de otro canal televisivo”. Leer más

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Desde la atalaya

No pasa de largo la sorpresa desde la atalaya

ni faltan las madalenas a su cita de ayer. Leer más

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Sus últimas palabras

Recuerdo haber leído sobre el suceso, que tuvo bastante repercusión a principios de los años ochenta: Hugo Rosales, a la sazón sanguinario capo de una organización criminal dedicada al secuestro y la extorsión que tenía en jaque a las fuerzas del orden, fue abatido a tiros por la policía al resistirse a su detención cuando salía de un restaurante de lujo. Leer más

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Ondas concéntricas

Undostres, undostres…

Suena a lo lejos un vals, el joven puede oírlo pese a estar profundamente dormido. Interviene en algún momento un reloj de pared (“yo no tengo un reloj de pared”) que,  perfectamente sincronizado con el compás,  anuncia las tres de la madrugada con su voz metálica y estridente. Alguien, en algún lugar, suelta una carcajada que es seguida por muchas más. Finalmente el joven despierta, en una habitación que le es completamente ajena. No encuentra el interruptor de la luz –no sabe si hay interruptor de la luz- y ha de limitar su exploración al muestrario de bocetos lechosos que esparce la luna a través de los visillos del ventanal. Leer más

la cara y la culpa

La cara y la culpa

Asumido el inminente divorcio llegó un punto en el que me conformé con ponerle cara a la zorra. Más que de celos se trataba –o eso me repetía mientras esperaba apostada frente a nuestra casa con la intención de seguir a mi marido- de buscarle un contexto a ese futuro que estaba a punto de desgajarse del mío.

Pedro no tardó en atravesar el portal. Le seguí con más precauciones de las necesarias, visto el paso vivo y decidido que llevaba. Leer más

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