Desafinado

Los armónicos superiores aún reverberan en el pequeño local cuando Agnus Mayo, el genial pianista, se sienta frente a mí.

– ¿Le gustó el concierto, señorita? –me pregunta sin excesivo interés.
– No había escuchado nada tan maravilloso en mi vida – contesto con total sinceridad.
– ¿Le han explicado las reglas de esta entrevista?
– Sólo puedo hacerle diez preguntas. Prohibido grabar la conversación y por supuesto el concierto previo. Dispongo de media hora. ¿Es correcto?

Esboza una sonrisa gastada y adelanta una mano con la palma hacia arriba, invitándome a formular la primera pregunta.

P: ¿Qué hace tan especial al piano que acaba de tocar?

R: (Agnus Mayo echa una lacónica mirada al instrumento que se halla a escasos cuatro metros de donde tiene lugar esta entrevista) Por darle una versión breve de la historia, le diré que con ese piano hasta el intérprete más mediocre puede parecer un genio.

P: ¿Me quiere decir que el mérito de la maravilla que acabo de estuchar no es de usted?

R: Le quiero decir que lo que yo he tocado y lo que ha escuchado usted no tienen demasiado que ver.

P: ¿Y por qué vendió entonces tan maravilloso instrumento cuando estaba en la cumbre de su éxito?

R: Usted es una periodista conocida y respetada. ¿Sería usted capaz de llegar al convencimiento de que su éxito le viene dado por factores externos, que en el fondo es una profesional mediocre y sin talento que ha tenido un golpe de suerte?

P: Sería duro de aceptar. Supongo que lo sería para usted comprobar que tras malvender el piano las críticas empezaron a cebarse con usted, mientras encumbraban a su colega Amadís de Taoro…

R:…que casualmente resultó ser el nuevo propietario de tan extraordinario instrumento, como dice usted. Sí, fue duro.

P: Así que decidió recomprarle el piano. ¿Cómo consiguió que se lo vendiera?

R: (Suelta una carcajada oxidada) Poniendo mucho dinero sobre la mesa, haciéndole creer que le estaba liberando, y renunciando a lo más importante para mí.

P: ¿Esa renuncia tiene algo que ver con este reclamo? (Le muestro un recorte del periódico en el que trabajo, cuyo titular reza: “El mejor pianista del siglo en el pub más pequeño del mundo”)

R: Como condición sine quae non para la compraventa acepté por escrito no dar conciertos a más de dos personas a la vez.

P: ¿No es una estrategia comercial?

R: Ojalá.

P: Tengo entendido que la lista de espera para ocupar esta mesa es de varios años. Y el precio no es precisamente barato…

R: El dinero no lo es todo. Cambiaría ese público exclusivo que me honra cada noche con sus aplausos por un auditorio amplio al que emocionar.

P: ¿Habla de usted o de su piano?

R: Eso ha sido una insolencia. ¿Cuántas preguntas lleva, por cierto?

P: Nueve, salvo error. Y le pido disculpas

R: Y yo le ruego que no desperdicie la última.

P: ¿Por qué, si todo lo que me ha contado es verdad, tiene usted interés en que se sepa que su fama es infundada, que el mérito reside en su instrumento y no en usted?

Por toda respuesta se levanta y me coge de la mano. Con una delicadeza que sólo le había visto exhibir durante su interpretación, me conduce al piano y me invita a sentarme frente a él. Mientras me debato entre el desconcierto y la fascinación, el viejo músico toma asiento en la única mesa del pub más pequeño del mundo y me mira, expectante. Hace siglos que no toco, y no tocaba bien cuando tocaba, pero me atrevo con una pieza sencilla en do mayor. Me suena horrible, desafinada, estoy a punto de levantar las manos y pedir disculpas al maestro cuando me percato de su rostro maravillado, emocionado hasta las lágrimas por la melodía que inunda el recinto. Sigo tocando, durante horas, durante días. El maestro se ha ido y yo ocupo su lugar.

Autor : Erre Medina

¿Quieres recibir relatos gratis por email?

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR