Pasar página

El niño de las narices vuelve a la sala de estar para soltar un taco que habría dejado estupefacto al  mismísimo Belcebú, y luego emprende de nuevo una torpe y alocada huida por el pasillo. Por suerte los invitados, aleccionados por la madre del mamífero en cuestión, no le ríen la gracia esta vez. Leer más

La lógica de las mareas

No es mucha la gente que sabe que pocos días antes de volverse loco, Reed McMartin estuvo a punto de morir atragantado por una de las deliciosas tortitas de arándanos que todavía sirven en el Mel`s Diner. Leer más

Derecho a guardar silencio

Un día Susana y yo dejamos de hablarnos.

Quiero decir con esto –supongo que ya me habrán entendido, pero yo se lo explico con gusto- que  llegó un día en que Susana y yo nos limitamos a intercambiar entre nosotros mensajes emocionalmente asépticos, tales como “¿Me pasas la margarina?” o “mientras esa zorra siliconada presente los informativos te agradecería que nos pusiéramos al día de la actualidad a través de otro canal televisivo”. Leer más

Desde la atalaya

No pasa de largo la sorpresa desde la atalaya

ni faltan las madalenas a su cita de ayer. Leer más

Sus últimas palabras

Recuerdo haber leído sobre el suceso, que tuvo bastante repercusión a principios de los años ochenta: Hugo Rosales, a la sazón sanguinario capo de una organización criminal dedicada al secuestro y la extorsión que tenía en jaque a las fuerzas del orden, fue abatido a tiros por la policía al resistirse a su detención cuando salía de un restaurante de lujo. Leer más

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